Manual de atención al anciano desnutrido en el nivel primario de salud

12/01/12 por sovpal

El riesgo de ingesta inadecuada en energía y nutrientes y los trastornos vinculados a la malnutrición son frecuentes en el colectivo de personas mayores. En la mayor parte de los estudios nutricionales se pone de manifi esto un bajo índice de calidad de la dieta en cerca del 50% del colectivo estudiado con ingestas por debajo de las recomendaciones en 3 o más nutrientes esenciales e incluso también un bajo aporte de energía incompatible con una óptima densidad nutricional.

Las vitaminas A, D y el grupo B suelen ser las más afectadas junto con el calcio, magnesio, hierro y cinc (Aranceta J et al., 2001). Estos estados, generalmente subclínicos, de defi ciente estado nutricional infl uyen de manera sustancial en la composición corporal, integridad funcional del aparato digestivo e inmunocompetencia, primer paso para aumentar la susceptibilidad a procesos infecciosos, oncológicos, alteraciones cognitivas y aceleración de los procesos de envejecimiento.

Aunque la malnutrición por exceso, obesidad y sobrepeso, son más frecuentes hasta los 70 años (30% en hombres y 40% en mujeres), a partir de esa edad aumenta la prevalencia de subnutrición especialmente en ancianos, con enfermedades crónicas, que viven solos o con falta de autonomía y que pertenecen a niveles de renta modestos o bajos (Aranceta J et al.,2007).

En los estudios realizados en la comunidad en España, la prevalencia de riesgo de malnutrición varía entre un 3% (IMC<20) a un 9,5% (MNA) dependiendo del método de cribado utilizado. En ancianos institucionalizados, cerca del 6% cumplía criterios objetivos de desnutrición, situación que se ensombrece en ancianos dependientes con cifras que superan el 15%. En el medio hospitalario casi la mitad de los ancianos cumple uno o más de los criterios de malnutrición (De Alba Romero C et al., 2001).

Las situaciones de subnutrición en el anciano enfermo empeoran el curso de la enfermedad, el pronóstico quirúrgico, el periodo de recuperación y las recidivas. También generan un encarecimiento (>56%) del coste de asistencia sanitaria y una mayor mortalidad prematura.

De ahí la importancia de adoptar medidas de prevención en todos los niveles como estrategia básica de promoción de la salud en el colectivo de personas mayores (Lobo Tamer G et al., 2009).

La primera medida podría centrarse en mejorar el nivel de educación sanitaria y nutricional en los ancianos más jóvenes, potenciando también las estrategias de autocuidado, habilidades culinarias y la gestión personal de los recursos disponibles. Conocer, también, las posibilidades de los servicios sanitarios y comunitarios de atención al anciano por si necesitase ayuda en algún momento de su existencia.

A partir de esta base, el consejo dietético y las técnicas de evaluación rápida del estado nutricional (Determine o similar) pueden resultar de utilidad para monitorizar el estado nutricional de un anciano en el entorno de la comunidad o en ancianos institucionalizados (Aranceta J, 2001).

En la circunstancia de ancianos enfermos, o con patologías crónicas que aumenten el riesgo, o en situaciones personales adversas, la vigilancia nutricional debería ser una prioridad asistencial.

En todo caso, y a la espera de una mayor evidencia científi ca, para mejorar nuestro nivel de atención al anciano interesa de manera prioritaria la detección precoz de las situaciones de malnutrición con sistemas de cribado sistemático en colectivos de ancianos de riesgo.

Tanto el Informe de la Comunidad Europea (2003) como el Documento de Consenso coordinado por la SENPE en relación a la Malnutrición Hospitalaria (2011), aportan criterios de interés en torno a las acciones en población mayor, pero no cabe duda de que la iniciativa que representa este libro, coordinado por el Dr. Juan Carlos Caballero García y el Dr. Javier Benítez Rivero, nos puede ayudar, de una manera más cercana y específica, a un mejor manejo de este importante problema al que se enfrenta la atención sanitaria al anciano en la actualidad.

La obra representa un recorrido en profundidad por las situaciones de subnutrición que pueden afectar a las personas ancianas y un desglose de los distintos factores determinantes que pueden desembocar en un cuadro de desnutrición.

El primer capítulo aborda el marco general de la epidemiología de la desnutrición en ancianos, donde se analizan los distintos factores de riesgo y las circunstancias que pueden favorecer un disbalance nutricional. El capítulo aporta una revisión de los datos de prevalencia más significativos de nuestro país, así como un esquema de propuestas que permitan la prevención y la detección precoz de estas situaciones clínicas de especial trascendencia en la salud del anciano.

El Dr. Luis A. Urquijo se ocupa de desarrollar el tema de la fragilidad en el anciano, situación asociada al envejecimiento que se caracteriza por una disminución de la reserva fi siológica global, una pérdida de resistencia y una mayor vulnerabilidad a situaciones adversas y al manejo del estrés.

El Dr. Francisco Javier Espina es el encargado del capítulo valoración geriátrica integral como proceso diagnóstico y multidisciplinario, tema de gran interés para desarrollar un adecuado plan de tratamiento y monitorización de las alteraciones detectadas y de los recursos disponibles.

La Dra. Teresa Barrallo nos ofrece una excelente revisión sobre los síndromes geriátricos enfocados como situaciones de enfermedad expresadas por un conjunto de síntomas como forma más habitual de presentación de las enfermedades en los ancianos.

El reto de escribir sobre la valoración del estado nutricional en el anciano ha recaído sobre el Dr. Javier Benítez Rivero, especialista con una buena formación en el campo de la geriatría en la asistencia primaria.

El tema de la desnutrición como factor de riesgo de morbi-mortalidad y de hospitalización en ancianos es otro apartado relevante que le ha sido encargado al Dr. Carlos Ferreres Bautista, geriatra del Servicio Valenciano de Salud.

Las doctoras Teresa Gómez González, Arantza Pérez Rodrigo y Rosa López Monjil junto al Dr. José Antonio López Trigo, se ocupan, en los siguientes tres capítulos, de analizar los factores socioeconómicos, psicológicos y fi siológicos que pueden favorecer el desarrollo de un cuadro de malnutrición en personas de edad avanzada.

También la polimedicación y el consumo continuado de determinados fármacos pueden contribuir a alterar las necesidades nutricionales o a establecer reacciones de interacción fármacos-nutrientes con efectos adversos sobre el estado nutricional.

Los doctores Ignacio Artaza, Jon Santamaría, Juan Carlos Caballero y Carlos Fernández Viadero, junto a varios y prestigiosos colaboradores, son los responsables de elaborar los cuatro siguientes apartados que describen y actualizan el impacto de la desnutrición en las enfermedades degenerativas del sistema nervioso central (demencias), en los accidentes cerebrovasculares, en las enfermedades digestivas y en los procesos cardiorrespiratorios más frecuentes.

En este libro, que tengo el honor de prologar, encontrará el lector un abordaje preciso del impacto de los procesos oncológicos sobre el estado nutricional a cargo de los Dres. Wilson Astudillo y Elías Díaz-Albo, la enfermedad renal crónica y sus consecuencias nutricionales a cargo de los Dres. Lina María Nitola y Gregorio Romero, junto con otro bloque dedicado a analizar el impacto de los trastornos afectivos como factor de riesgo de desnutrición realizado por la Dra. María José Mendiola y Juan Carlos Caballero.

Los eventos quirúrgicos, capítulo realizado por la geriatra Nieves Pereira, como factores asociados a los cuadros de desnutrición, cierran este compendio de refl exión sobre los factores que pueden incidir en la integridad nutricional de los mayores. El Dr. Héctor Hernández Rodríguez, en conjunción con Juan Carlos Caballero y Libe Makua, se ocupa de poner al día la repercusión socio-sanitaria y práctica de la desnutrición en el anciano en todos los ámbitos.

En esta monografía se abordan también recomendaciones y guías de actuación para la mejora del estado nutricional y de hidratación del anciano. La Dra. Libe Makua se ocupa del importante capítulo sobre hidratación oral y Javier Castro Granados sobre la dieta básica adaptada, apartado que ha supuesto un importante avance en el cuidado nutricional de los ancianos con alteraciones en el manejo del bolo alimenticio, para fi nalizar con una actualización de las recomendaciones e indicaciones de utilización de los uplementos y preparados de apoyo nutricional a cargo del Dr. Juan Carlos Caballero y Javier Goicoechea Boyero además de un capítulo sobre la nutrición enteral a cargo del internista Dr. Miguel Ortega desde su campo de actuación en un centro de salud.

A modo de anexo, encontramos el planteamiento y desarrollo de varios casos clínicos, coordinados por el Dr. Juan Carlos Caballero García, coeditor de esta obra esencial de geriatría aplicada junto al Dr. Javier Benítez que, desde el enfoque de la nutrición en la enfermedad, nos abre una perspectiva integrada de la prevención, control y tratamiento de la desnutrición en el anciano. Sin duda, una nueva y excelente aportación a la comunidad científi ca y a la sociedad en general de este insigne geriatra e internista bilbaíno en colaboración con el mencionado geriatra gaditano.

Felicitamos a ambos y a todos los autores, así como a Nutricia, por patrocinar esta brillante iniciativa editorial, cuya lectura recomendamos a todos los profesionales implicados en la atención al anciano.

Dr. Javier Aranceta Bartrina

Presidente de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC)

Bilbao, mayo de 2011

Para descargar el manual completo, ingresa en el siguiente enlace:

Manual Anciano. Editores: Juan Carlos Caballero García y Javier Benítez Rivero