Farmacoterapia básica en la paliación

03/05/12 por sovpal

Roberto Hernanz Chávez

PRINCIPIOS GENERALES

La enfermedad terminal es un proceso continuo y cambiante, con gran variabilidad interindividual y con múltiples síntomas, intensos y cambiantes. Por ello, los tratamientos deben adecuarse en función de la intensidad de esos síntomas, con pautas flexibles y tratamientos combinados. El objetivo es ofrecer la mayor calidad de vida posible tanto al paciente como a su entorno. Hay una serie de principios básicos a seguir en lo referente a la terapéutica farmacológica:

Conseguir el confort:

Toda medicación que suministremos irá encaminada a mejorar el bienestar de nuestros pacientes. Debemos recordar este extremo. Es importante intentar respetar el ritmo circadiano.

Eficacia comprobada

Esto no está reñido con la investigación correcta, que es muy importante. Simplemente, intentaremos evitar ir cambiando de un medicamento a otro, probando por sistema los últimos preparados que salen al mercado.

No son necesarios más de 15 ó 20 medicamentos para controlar los síntomas de los pacientes terminales, pero de los cuales debemos tener un conocimiento exhaustivo.

Pocos efectos indeseables subjetivos

A la hora de prescribir un fármaco, hay que sopesar sus ventajas y sus inconvenientes o lo que es lo mismo, su efecto terapéutico y sus efectos secundarios. Dadas las peculiaridades del enfermo terminal, los efectos secundarios de algún medicamento, al no producir malestar subjetivo, pueden ser menos relevantes. Por ejemplo, en un tratamiento con corticoides, nos importará si provoca dolor de estómago o hemorragia digestiva, pero nos importará menos si provoca “cara de luna llena”, generalmente más indiferente para el enfermo.

No olvidar que la aparición de efectos secundarios desagradables para el enfermo es la causa más frecuente de que los deje de tomar.

Procurar usar la vía oral.

Se debe evitar en lo posible las pastillas grandes. Son enfermos con frecuentes problemas para tragar y el tamaño del comprimido o tableta puede llegar a ser importante. En otras ocasiones, se trata de medicamentos con muy mal sabor. Alguno de los jarabes que utilizamos como laxantes son repudiados por un buen número de enfermos, lo que nos obliga a buscar otras alternativas. Por ejemplo se le puede añadir esencia de naranja, menta, etc. a la solución de morfina (es amarga), para que resulte más agradable.

Vías de administración alternativas

Aparte de algunos tumores de la cavidad oral o vías digestivas altas en que puede haber problemas de deglución durante mucho tiempo, en la mayoría de los enfermos la vía oral es practicable hasta los últimos días u horas de vida. Cuando esta vía de administración no es posible, tenemos que pensar en vías alternativas. La que más utilizamos es la vía subcutánea por su efectividad y facilidad de uso. Hay pocas drogas preparadas para la administración transdérmica (parches). Son muchos los enfermos que rechazan los supositorios, aunque éste no sea un es motivo para que no los tengamos en cuenta.

Otra alternativa podría ser la vía sublingual, pero tampoco hay muchos medicamentos comercializados de esta manera. La vía inhalatoria y nasal están en fase experimental. La vía intramuscular no es habitual por ser muy dolorosa y no ofrecer ninguna ventaja sobre la subcutánea. La vía intravenosa, en muy contadas ocasiones, sobre todo en enfermos ingresados a los que ya se les estaba practicando esta vía con otros fines.

Administración sencilla

Cuanto más fácil sea el régimen terapéutico, más posibilidades de su cumplimiento. Cuando se pueda, se elegirá un medicamento de acción prolongada (es mejor un comprimido cada 12 horas, que uno cada 4 horas).

Algunos fármacos (comprimidos de morfina de liberación retardada) son de distintos colores según su potencia, lo que ayuda con algunos enfermos en la comunicación diaria. Existen algunos fármacos (por ejemplo, salicilatos) que se presentan en sobres con polvo o comprimidos efervescentes para disolver en agua. Diversificar la forma de tomar los distintos medicamentos puede hacer que al enfermo le dé la impresión de que no toma tantos.

Restringir, en lo posible, el número de fármacos:

Se suele admitir, como máximo, 4 ó 5 medicamentos para que el enfermo cumpla el tratamiento. Por desgracia, esto no siempre es posible debido al gran número de síntomas que, con frecuencia, nos vemos obligados a tener que controlar.

En estudios amplios hechos al respecto, se ha comprobado que cuanto mayor es el número de tomas que el enfermo debe seguir, menor será el grado de cumplimiento.

Intentaremos retirar los fármacos que ya no sean necesarios, aunque el enfermo los lleve tomando mucho tiempo

No olvidar nunca las medidas no farmacológicas

Aparte del soporte emocional, no olvidar las medidas físicas, muy útiles en ocasiones (aplicación de frío o calor, masajes, etc.).

INFORMACIÓN AL PACIENTE

Si el paciente permanece en el domicilio o va a ser dado de alta se le puede entrenar junto con su familia en el uso de los fármacos. Algunos consejos que se puede dar a los pacientes para la buena utilización de medicamentos son:

  • El medicamento es para uso personal
  • Solicite información si tiene alguna duda sobre los medicamentos o necesita conocer más datos
  • Cumpla los horarios de las tomas. Consulte la forma de actuar si olvida alguna toma
  • La medicación debe tomarse exactamente como se ha indicado
  • Cuidado con los medicamentos. Otros fármacos o bebidas pueden interactuar y producir efectos no deseados.
  • Es situación de urgencia, es conveniente informar al médico de todos los medicamentos que está tomando
  • Mantenga los medicamentos fuera del alcance de los niños

La utilización de cuadros donde se especifica la sustancia, los horarios de las tomas y la forma en que se deben administrar los medicamentos, junto con toda aquella otra información relevante, sin duda es una ayuda.

TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS CONCURRENTES

La necesidad de utilizar varios fármacos favorece la aparición de interacciones medicamentosas. Estas interacciones se definen como “la posibilidad de que un fármaco pueda alterar la intensidad del efecto farmacológico de otro fármaco administrado al mismo paciente”. En ocasiones las interacciones pueden ser beneficiosas pero también pueden inducir efectos indeseables.

La farmacocinética puede verse afectada por cambios en la absorción, distribución, metabolismo y eliminación.

También pueden producirse interacciones a nivel farmacodinámico, que incluyen el antagonismo, sumación y sinergia de efectos.

Por ejemplo la administración conjunta de opioides y otros sedantes que actúen a nivel central pueden inducir una depresión del sistema nervioso central.

Se ha discutido mucho sobre la verdadera importancia de las interacciones medicamentosas, existiendo controversia entre aquellos que consideran a las interacciones un peligro real y frecuente, frente a los que piensan que sólo se producen de forma aislada y sin apenas trascendencia clínica. Un factor muy importante es el número de fármacos empleados al mismo tiempo en el paciente. Diversos estudios han puesto de relieve los siguientes datos:

Nº de medicamentos Incidencia de administrados conjuntamente efectos adversos

Hasta 5 ……………………………………………….. 4.2%

De 6 a 10 …………………………………………….. 7.4%

De 10 a 15 …………………………………………… 24.2%

De 16 a 20 …………………………………………… 40.0%

Más de 20 ……………………………………………. 45.0%

La significación clínica de las interacciones puede variar. Tan sólo una de cada cinco interacciones suele dar lugar a efectos observables clínicamente. Y dentro de las observables sólo el 10% son susceptibles de provocar efectos importantes para el paciente.

FARMACOTERAPIA SINTOMÁTICA DOLOR

Las medidas de alivio del dolor deben abordarse como parte de una atención integral y pluridisciplinar. Es necesario efectuar una valoración de los diferentes tipos de dolor concurrentes así como estudiar la posibilidad de actuar sobre otros factores que pueden modificar el umbral del dolor. Por ejemplo el umbral se ve aumentado por el alivio de otros síntomas, la mejora del sueño, el cansancio, el estar distraído, etc.

Los principios generales del uso de analgésicos se pueden resumir en:

  • Seleccionar el fármaco adecuado.
  • La potencia del analgésico la determinará la intensidad del dolor y nunca la supervivencia prevista.
  • Siempre que sea posible, usar la vía oral
  • Forma parte de un control multimodal del dolor
  • Es preciso valorar el alivio obtenido y los efectos colaterales
  • Generalmente son necesarios los fármacos coadyuvantes
  • Los psicofármacos no deben utilizarse por rutina
  • No todos los dolores se alivian con analgésicos
  • Los analgésicos se deben administrar a horas fijas, aunque se pueden añadir dosis de rescate para picos de dolor
  • No utilizar placebos
  • El uso debe ser simple
  • El insomnio debe tratarse de forma enérgica
  • No todas las combinaciones de analgésicos son adecuadas.
  • Hay definida una escalera analgésica con una potencia progresivamente mayor.

Primero se prescriben al paciente los analgésicos del primer escalón (aspirina, paracetamol, dipirona, AINEs). No están libres de efectos adversos, sobretodo los efectos adversos renales y gastrointestinales de los AINEs.

Si el dolor persiste o empeora a pesar del aumento apropiado de dosis, se pasará a los del segundo escalón (codeína, dihidrocodeína, tramadol), combinados con los del primer escalón más algún coadyuvante si es necesario.

Si no mejora el paciente, se pasará a los opioides potentes, combinados con los del primer escalón, más algún coadyuvante si es necesario.

La utilización simultánea de dos medicamentos del mismo escalón no reporta ningún beneficio y por lo tanto se debe evitar, con alguna excepción;

  • la codeína administrada como rescate en tratamientos con dihidrocodeína de acción sostenida.
  • morfina de acción inmediata como rescate en tratamientos con parches de fentanilo

Tampoco se recomienda la combinación de fármacos del 2º y 3er escalón. En el 2º y 3er escalón sí se pueden añadir los analgésicos del 1º ya que actúan por mecanismos diferentes.

Tipo Fármaco Dosis

No Opioides Ac. acetil salicílico 0.5-1 g. /4-6 h Dosis máx./día 6 g.

Paracetamol 0.5-1 g./6-8 h Dosis máx./día 6 g.

Dipirona 0.575-2 g./6-8 h Dosis máx./día 8 g.

Der. ac. propiónico Naproxeno Ibuprofeno Ketoprofeno 250-500 mg/12 h 200-600 mg/6-8 h 50-100 mg/8 h

Der. ac. acético Indometacina Ketorolaco Diclofenaco 25 mg/8 h 10 mg/6 h 50 mg/8 h

Opioides débiles Codeína 60 mg/6 h Dosis máx./día 240 mg

Dihidrocodeína 60-120 mg/12 h Dosis máx./día 240 mg

Tramadol 50-100 mg/6-8 h Dosis máx/día 400mg

Opioides potentes Morfina No hay dosis máx/día

Fentanilo Idem

metadona Idem

 

Analgésicos no opioides

Este grupo de fármacos constituyen la primera fase de tratamiento para el dolor leve o moderado. Se emplean habitualmente por vía

oral, sin desarrollar tolerancia o dependencia, pero su eficacia como analgésicos tienen un límite. Pueden potenciar la acción de los analgésicos opioides, dosificándose ambos para aprovechar sus ventajas aditivas y limitar la toxicidad.

Sus principales efectos adversos son la irritación del tracto gastrointestinal (gastritis, úlceras) y la reducción de la función renal.

Opioides

Los opioides son la principal clase de analgésicos utilizados para el manejo de dolor moderado a severo. Son efectivos y con una favorable relación beneficio/riesgo.

Se clasifican en:

Agonistas completos

Morfina, codeína, metadona, fentanilo, meperidina (esta última no recomendada en el tratamiento de dolor crónico). La efectividad del aumento gradual de dosis no está limitado por un “techo terapéutico”. Los agonistas completos no antagonizan el efecto de otros agonistas completos administrados simultáneamente.

Agonistas parciales

Buprenorfina. Menor efecto sobre los receptores opioides que los agonistas completos. Menos efectiva y con techo terapéutico.

Agonistas – antagonistas mixtos

Pentazocina. Bloquea o es neutral sobre un tipo de receptor opioide, mientras que activa otros receptores opioides diferentes. Su uso está contraindicado en pacientes que reciben agonistas completos ya que puede precipitar el síndrome de abstinencia y aumentar el dolor.

El intervalo de dosificación depende del opioide y de la forma farmacéutica empleados. La analgesia de los opioides de corta acción (morfina, codeina) comienza a la media hora de su administración durando aproximadamente 4 horas. En pacientes con formas farmacéuticas de liberación controlada de morfina o hidrocodeina en efecto comienza a la hora con una duración de doce horas. La analgesia de los parches transdérmicos de fentanilo comienza a las doce horas aproximadamente tras la aplicación del parche durando 72 horas, momento en el que por lo tanto se debe realizar el cambio de parche.

Los efectos adversos más habituales de los fármacos opioides incluyen estreñimiento, sedación, náuseas y vómitos, sequedad de boca, confusión. La mayoría son transitorios, y otros como el estreñimiento y las náuseas se pueden prevenir con la administración de otros fármacos.

La rotación de opioiodes hace referencia al intercambio entre opioides para mejorar el equilibrio entre la analgesia y los efectos secundarios. Las razones principales para su indicación son toxicidad opioide severa, utilización de dosis muy altas de un determinado opioide (dificultad para su administración), algunos síndromes dolorosos complejos y el fracaso analgésico con sospecha de rápido desarrollo de tolerancia. En la práctica está limitado a morfina, metadona y fentanilo, aunque las especiales características de la metadona la limita a unidades especializadas.

Analgésicos coadyuvantes

Son medicamentos cuya indicación principal es otra diferente a la del dolor pero que ejercen una acción analgésica en determinados dolores. Se utilizan cuando:

  • la fisiopatología del dolor indica una baja respuesta a los opioides.
  • Se requiere reducir los efectos secundarios de los opioides
  • Se trata de síndromes dolorosos complejos, por ejemplo el dolor neuropático o por metástasis óseas.

Se consideran analgésicos coadyuvantes:

  • Corticoides: básicamente dexametasona. Indicado en compresión medular, aumento de presión intracraneal, metástasis óseas… Otras acciones beneficiosas son que mejora el apetito, su acción antiemética…
  • Antidepresivos tricíclicos: útiles sobretodo en dolor neuropático por desafereciación. Su uso está limitado por los efectos anticolinérgicos.
  • Antiepilépticos: útiles principalmente en el dolor neuropático lacinante y paroximal.
  • Bisfosfonatos: tratamiento del dolor óseo y prevención de complicaciones en pacientes con metástasis óseas.
  • Otros: calcitonina, baclofeno, fenotiazinas, octreótido, ketamina.

 

OTROS SÍNTOMAS

Además del dolor, puede presentares una amplia variedad de síntomas. A continuación se describen los principales.

Síntomas Comentarios Tratamiento

Respiratorios

Disnea – Percepción desagradable de la dificultad respiratoria – Se caracteriza por aumento de la frecuencia respiratoria que disminuye la ventilación alveolar – La falta de aire provoca una gran ansiedad, aumentando la frecuencia respiratoria y cerrando un circulo vicioso Morfina Benzodiazepinas Loracepam 0.5-1 mg para el alivio a corto plazo Diacepam: 2-10 mg a la noche Midazolam vía subcutánea Oxígeno Corticoides Si obstrucción de vías aéreas, lingangitis carcinomatosa, síndrome de compresión de cava superior y bronquitis crónica

Tos – Los más utilizados son los opioides ya que la tos se suele acompañar de dolor y disnea. – Si la tos aparece aislada, el dextrometorfano puede ser una buena opción Antitusígenos: Codeína: 15-60 mg/4-8 h Dihidrocodeína: 30-60 mg/12 h Dextrometorfano: 15-30 mg/4-8 h Morfina: 2.5-5 mg/4-6 h Otros: Corticoides, broncodilatadores, antihistamínicos, mucolíticos, anestésicos locales

Estertor – Son respiraciones ruidosas Anticolinérgicos agónico emitidas por el enfermo en la fase agónica provocadas por la acumulación y vibración de secreciones en el árbol bronquial Hioscina: 20 mg/6-8 h Atropina: taquicardia, estimula SNC

Síntomas Comentarios Tratamiento

Hipo – Objetivo del tratamiento: Supresión central del reflejo→ Clorpromacina Supresión de irritación central (tumor intracraneal): antiepilépticos Clorpromacina: 10-25 mg/6-8 h Valproato sódico: 500-1000 mg al acostarse Fenitoína: 200-300 mg/día Carbamacepina: 200 mg/12 h

Digestivos:

Anorexia/ caquexia Estreñimiento Obstrucción intestinal Náuseas y vómitos Es una de las principales causas de mortalidad en pacientes oncológicos. – Es el síntoma digestivo más frecuente. Afecta hasta un 95% de los pacientes que toman opioides. –

Tratamiento sintomático dirigido a aliviar:

a) el dolor cólico

b) el dolor abdominal

c) las náuseas y vómitos

La elección del antiemético será en función del mecanismo desencadenante Consideraciones prácticas:

– vómitos por morfina: haloperidol, clorpromacina, metoclopramida.

– Utilizar la vía subcutánea

– Asociación de antieméticos de mecanismos de acción diferentes. Corticoides: (dexametasona 4 mg/día) Acetato de megestrol: entre 160-1600 mg/día Ciproheptadina – Medidas físicas, dieta, hidratación. a) senósidos, lactulosa, parafina Existe la posibilidad de administrar la mezcla de Duphalac + X-Prep + Hodernal. Se mezclan en principio 5 ml de cada jarabe dosificándose cada 8-12 horas. Esta dosificación puede aumentarse según necesite el enfermo. a) Hioscina: 60-120 mg/día b) Morfina vía subcutánea Octreótido c) Haloperidol: 1.5-15 mg/día sc Clorpromacina: 60-150 mg/día Metoclopramida: 60-240 mg/día Dexametasona: 8-60 mg/día Haloperidol: de elección si estímulo central

Clorpromacina: acción central Ortopramidas (metoclopramida, domperidona): acción central y periférica Anti 5-HT3: emesis aguda por QT Corticoides: vómitos centrales Anticolinérgicos: útiles en obstrucción intestinal Haloperidol frente a clorpromacina: Es más antiemético, más reacciones extrapiramidales, menos sedante, menos efectos anticolinérgicos, administración vía sc y vida media más larga.

Síntomas Comentarios Tratamiento

Cavidad bucal

Estomatitis Cuidados generales de la boca: limpieza con soluciones debridantes si fuera necesario. – Anestésicos locales: lidocaína 1-2% – AINEs: benzidamina – Sucralfato en enjuagues

Candidiasis – Buen estado general sin factores de riesgo: nistatina 10 días – Estado deteriorado y/o factores de riesgo: ketoconazol o fluconazol Tratamiento tópico: Nistatina suspensión: 5-10 ml/4-6 h Tratamiento sistémico: Ketoconazol: 200-400 mg/día Fluconazol: de 50 mg (profilaxis) a 100-150 mg/día durante 7-14 días

Itraconazol: 100-200 mg/día

Neuropsicológicos

Confusión / Clínica: pobre Neurolépticos:

delirio concentración, pérdida de memoria, desorientación, agresividad, alucinaciones. Haloperidol: 0.5-1 mg. Si agitación grave: 2 mg/15-30 min. Benzodiazepinas: De vida media corta y sin metabolitos activos (lorazepam). Si agitación intensa, midazolam.

Dermatológicos

Piel seca Es el problema dermatológico más frecuente. Baño más ungüento oleoso hidrofóbico (urea 10%) para mantener la humedad.

Piel húmeda Baño corto más secado más barrera apropiada: Pasta de óxido de zinc en pliegues cutáneos o crema barrera para el resto.

Prurito Prurito inespecífico Ictericia colestática Infiltración maligna de la piel en el cáncer de mama Por tratamiento con opioides Tratamiento tópico: Mentol 0.25-1%, alcanfor, crotamitón No administrar antihistamínicos y anestésicos tópicos Corticoides tópicos Tratamiento sistémico: Antihistamínicos: prometazina o hidroxicina a la noche. Corticoides: prednisona (10 mg/12 h) o dexametasona (2 mg/12-24 h) Colestiramina: 4g / 4 veces al día Fenobarbital AINEs: naproxeno (250-500 mg/12 h) o aspirina (500 mg/6 h) Responde bien a antihistamínicos

VÍAS DE ADMINISTRACIÓN

Según la OMS el enfermo con cáncer presenta un promedio de 10 síntomas a la vez, lo que significa que deberá utilizar un elevado número de fármacos para el control de los síntomas.

Factores a tener en cuenta a la hora de elegir la vía de administración son:

  • que sea autónoma
  • con eficacia demostrada
  • de fácil utilización
  • lo menos agresiva posible
  • pocos efectos secundarios

La vía de administración por excelencia es la vía oral, debido a su sencillez, comodidad, eficacia y seguridad. Es la que más autonomía proporciona al paciente. Existen otras vías como la sublingual y la rectal que no solemos utilizar debido a que hay pocas presentaciones farmacéuticas para estas vías. Las vías endovenosa e intramuscular son más dolorosas y proporcionan menos autonomía al paciente. Otras vías son la nasal, intraespinal y transdérmica. Aproximadamente el 70% de los pacientes necesitan vías de administración alternativas, ya que hay circunstancias en las que la vía oral es impracticable:

  • Náuseas y vómitos.
  • Disfagia.
  • Intolerancia a los fármacos por vía oral.
  • Mala absorción.
  • Debilidad extrema, inconsciencia o coma.
  • Obstrucción intestinal.
  • Situación agónica.
  • Necesidad de sedar al paciente.

En estos casos la vía de elección es, con diferencia, la vía subcutánea. El dolor no es una indicación para la administración subcutánea si la vía oral no presenta problemas. Los estudios realizados hasta el momento no confirman que la analgesia por vía subcutánea sea mejor que la conseguida por vía oral.

Ventajas de la vía subcutánea:

  • Técnica poco agresiva.
  • No precisa hospitalización.
  • Preserva la autonomía del paciente.
  • Fácil utilización, incluso para el paciente y su familia.
  • Menos efectos secundarios.

Desventajas de la vía subcutánea:

  • Infección de la zona de punción, muy poco frecuente.
  • Salida accidental de la palomita.
  • Reacción adversa a la medicación, que es igual para todas las vías.
  • Reacción adversa al material (reacciones locales).
  • Pequeño volumen de infusión (máximo 2 ml. En cada bolus)
  • Menos efectivos en situaciones de edemas o mala perfusión periférica.

Formas de administración por vía subcutánea:

En bolos cuyo efecto es en picos, es decir, que el efecto irá aumentando hasta alcanzar su máxima eficacia a partir de la cual empezaría a disminuir. Los bolos pueden ser puntuales o periódicos y se administrarán a través de una inyección.

Infusión continua cuyo efecto es constante. Se administrará la medicación a través de unos aparatos llamados bombas de infusión. Existen varios tipos de bombas que se diferencian por el mecanismo que utilizan para liberar la medicación.

Zona de punción:

Cualquier parte del organismo es válida aunque las más utilizadas son los brazos y el abdomen.

Medicación vía subcutánea:

La lista de fármacos que se pueden utilizar por esta vía es muy variada, lo que amplia la relación de síntomas susceptibles de tratarse con medicamentos administrados por vía subcutánea.

Medicación utilizada con frecuencia:

  • Cloruro mórfico
  • Midazolam.
  • Atropina
  • N-Butil Bromuro de Hioscina
  • Haloperidol.
  • Metoclopramida
  • Ketorolaco
  • Tramadol
  • Octreótido
  • Medicación ocasionalmente utilizada (puede ser irritante):
  • Levomepromacina
  • Dexametasona
  • Medicación no utilizada (muy irritante):
  • Diazepam
  • Clorpromacina
  • Fenobarbital
  • Metamizol

A la hora de plantear la administración de combinaciones de fármacos, hay que estudiar el riesgo de precipitaciones, posibilidad que aumenta cuanto mayor sea el número de fármacos mezclados.

Algunas combinaciones de fármacos que pueden hacerse sin riesgo de precipitaciones son:

  • Combinaciones de dos fármacos: Hioscina y midazolam Metoclopramida y haloperidol Hioscina y haloperidol Tramadol y haloperidol Metoclopramida e hioscina
  • Combinaciones de tres fármacos (entre otras): Midazolam, hioscina y metoclopramida Midazolam, tramadol y metoclopramida Midazolam, tramadol e hioscina

La morfina no precipita con ninguna de estas combinaciones. Para diluir los fármacos es preferible utilizar suero salino por su isotonicidad. También se puede usar suero glucosado al 5%.

Opiáceos por vía subcutánea

La equivalencia de la dosis oral/subcutánea es de 2:1. Es decir, en el paso de oral a subcutánea la dosis se reduce un 50%. La administración se realiza en forma de bolus cada 4 horas o en perfusión continua, que permite obtener unos niveles de analgesia más estables.

Los efectos adversos de los opiáceos por vía subcutánea son los mismos que por otras vías de administración. Existen diferencias entre la infusión continua subcutánea y la administración intermitente subcutánea. Existen estudios que ponen de manifiesto que los efectos secundarios son menores con la infusión continua, ya que la administración intermitente se asocia con el llamado “efecto bolo”, que consiste en un episodio de corta duración de toxicidad aguda que está en relación con la elevación transitoria de los niveles sanguíneos del fármaco.

Hipodermoclisis

Es la administración subcutánea de grandes volúmenes de líquidos (500-1500 ml).

Dispositivos y bombas de infusión portátiles

Existen diferentes tipos de bombas y dispositivos portátiles para la infusión subcutánea. Las principales diferencias son:

  • La posibilidad de programar la infusión
  • La capacidad de administrar bolos extra, determinando su frecuencia y dosis.
  • El volumen del depósito, y por tanto, la autonomía del dispositivo o bomba.

Clasificación de dispositivos portátiles

Monouso:

Infusores de un solo uso con dispositivo de material elástico, cuya velocidad de vaciado es controlada por una válvula reguladora de flujo.

Constan de los siguientes elementos:

  • Reservorio elástico donde se almacena el medicamento a perfundir. Crea la presión suficiente para impulsar la solución a través del tubo conectado al cateter del paciente.
  • Restrictor de flujo. Es un capilar situado en el conector luerlock.
  • Tubo de conexión. Une el reservorio con el luer-lock.
  • Carcasa externa para proteger el reservorio.

Existen infusores para diferentes volúmenes de perfusión, cada uno con una determinada velocidad de infusión.

Algunas limitaciones son, por ejemplo, que el volumen de infusión que se ha pasado al paciente y el que falta por pasar sólo pueden ser estimados, o que si se pretende cambiar la dosis hay que cambiar todo el dispositivo porque no se puede alterar el ritmo de infusión

Bombas de jeringa:

Disponen de un dispositivo electromecánico no desechable que empuja el émbolo de una jeringa. Se pueden utilizar jeringas de 1020 ml y disponen de un pulsador para la autoadministración.

Es fácil de utilizar, con un aprendizaje sencillo.

Permite infusiones de hasta 60 horas, con un rango de velocidad de administración variable.

Los cambios de dosis no suponen ningún problema. Sólo hay que cambiar la jeringa u ajustar el nivel de infusión necesario.

Bombas peristálticas o electrónicas:

Dotadas de sistemas de control programables que permiten una elevada flexibilidad y precisión de flujo, así como la programación de dosis y frecuencia de bolos extra. Disponen además de diversos sistemas de alarma cuando existen anomalías en su funcionamiento.

Dispositivos mecánicos:

Funcionan mediante un mecanismo de resorte que ejerce una presión sobre la bolsa de medicación alojada dentro de la bomba. La velocidad de infusión viene determinada por el diámetro preciso del capilar que varía según los diferentes set de administración.

Este infusor tiene un indicador de final de infusión que consiste en unos puntos azules. Cuando al menos tres de estos seis puntos son visibles, significa que la infusión ha terminado.

Los más utilizados son los infusores monouso, que no ofrecen ninguna dificultan en su utilización. El procedimiento de uso se puede resumir de la siguiente forma:

  • cargar la medicación y el suero con la jeringa (habitualmente 60 ml)
  • llenar el infusor con la jeringa (se puede utilizar filtro)
  • purgar el capilar y la palomilla (23-25 G)
  • seleccionar el punto de punción y desinfectar
  • colocar la palomilla y fijar con apósito transparente
  • conectar el infusor
  • vigilar la zona de punción y funcionamiento del dispositivo periódicamente

Los principales cuidados que precisan este tipo de infusores son:

  • Proporcionar información al paciente y a la familia del funcionamiento del dispositivo.
  • Inspeccionar el lugar de punción con frecuencia para detectar posibles signos de irritación.
  • Cambiar el lugar de punción cada vez que se detecte algún cambio.
  • Prestar atención a las precipitaciones de los fármacos.
  • El tubo de conexión y la palomilla deben tener la longitud adecuada para permitir la movilidad del paciente.
  • Colocar el dispositivo en una lugar seguro
  • Vigilar desconexiones accidentales.